El acné en los adolescentes

El acné es una afección dermatológica muy común entre los adolescentes, que afecta tanto a chicos como a chicas. Si bien es generalmente benigna a nivel médico, su carácter antiestético hace que sea difícil de sobrellevar.

Modificado el 16/07/2012

El mal de los adolescentes


Extremadamente frecuente en la adolescencia, el acné afecta en diferente grado a un 80 %, aproximadamente, de los jóvenes de entre 11 y 18 años. Su aparición deriva de los cambios hormonales asociados a la pubertad y, concretamente, al aumento de la testosterona en el organismo, tanto de los chicos como de las chicas.

Los primeros granos aparecen generalmente entre los 11 y los 15 años, si bien existen casos más precoces (a veces desde los 7 u 8 años). El acné progresa de forma descendente: las primeras lesiones aparecen en la frente, donde pueden limitarse en los casos más leves, y luego evolucionan hacia la nariz, las mejillas y la barbilla. Afectada en el 95,5 % de los casos, la cara es la zona más perjudicada, especialmente en la famosa "zona T" (barbilla, nariz y frente), donde las glándulas sebáceas son más grandes y más numerosas. No obstante, el pecho, la parte superior de la espalda y los brazos también pueden verse afectados más adelante, especialmente en los chicos. En la mayoría de los casos, el acné se atenúa espontáneamente entre los 18 y los 20 años. No obstante, puede persistir hasta la edad adulta.


Chicas y chicos: diferentes frente al acné

 
  • Los chicos experimentan generalmente formas severas de acné, dado que secretan más testosterona y su piel es fisiológicamente más grasa y gruesa.
 
  • Por lo general, el acné aparece antes en las chicas que en los chicos. Tiende también a durar más por razones hormonales. Por último, en algunas jóvenes, el acné presenta una agravación regular durante la segunda mitad del ciclo menstrual: el pico hormonal que precede a la regla produce un aumento de la secreción de sebo y la aparición de nuevos granos, los cuales persisten durante algunos días antes de desaparecer y reaparecer al mes siguiente.


Repercusiones fisiológicas importantes


A una edad en la que se está forjando la personalidad y se experimentan las primeras inquietudes amorosas, el acné es generalmente muy difícil de sobrellevar. Como es imposible disimularlo, ya que afecta principalmente al rostro, influye directamente en la imagen de uno mismo y en las relaciones con los demás. De él derivan infinidad de sentimientos negativos: timidez, falta de confianza en sí mismo, etc. A más de la mitad de los adolescentes afectados les cuesta asumir su acné. Este padecimiento psicológico no tiene relación alguna con la gravedad objetiva del acné: algunos granos se llevan a veces peor que otras afecciones mucho más graves. Este malestar puede conducir a auténticas depresiones y no debe tomarse a la ligera.


Recuperar una piel limpia


En la actualidad existen numerosas soluciones contra el acné juvenil. Hay que tratarlo lo antes posible para limitar el malestar asociado al acné y también para evitar la formación de cicatrices duraderas: cuanto más dura el acné, mayor es el riesgo de conservar sus secuelas. La mejor manera de recuperar una piel pura es tratarse desde la aparición de los primeros signos. Para ello, se debe consultar con un dermatólogo , el cual prescribirá un tratamiento adecuado en función de la forma y la gravedad del acné.

Si bien resultan muy eficaces, los tratamientos contra el acné requieren generalmente varias semanas e incluso meses para actuar totalmente: es primordial realizar un seguimiento paciente y perseverante durante todo el tratamiento si no queremos que reaparezcan los granos.

De forma paralela, una limpieza dos veces al día de la piel con un producto suave adaptado y el uso de dermocosméticos específicos permitirán acelerar la acción de los medicamentos.

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