El acné del adulto

Bastante después de la adolescencia, muchos adultos experimentan la aparición regular de granos y puntos negros en el rostro. Diferente del acné juvenil, tanto en sus causas como en sus signos, este acné del adulto requiere un tratamiento específico.

Modificado el 16/07/2012
El acné, lejos de ser característico de los adolescentes, afecta también a los adultos, y concretamente a las mujeres de entre 25 y 40 años: el 41 % están afectadas. Entre ellas, más de una tercera parte no había tenido acné durante la adolescencia: acné juvenil y acné del adulto no están por tanto necesariamente relacionados.

El acné del adulto es generalmente menos severo que el del adolescente: granos y comedones son menos numerosos, menos inflamatorios, se encuentran generalmente en el contorno de la boca y la barbilla en el caso de las mujeres, y en la espalda y el cuello en el caso de los hombres. Dado que el perjuicio estético es menos importante que en los más jóvenes, el acné del adulto se sobrelleva mejor y, por ello, a veces se pasa por alto: en la actualidad, apenas un 22 % de las mujeres adultas con acné se someten a un tratamiento. Sin embargo, existen a día de hoy cuidados y tratamientos que permiten deshacerse de esta molestia de forma duradera.


Multitud de causas


Si bien está asociado básicamente a las modificaciones hormonales de la pubertad en el adolescente, el acné del adulto responde a varios factores. Puede verse favorecido por:
 
  • Una piel grasa por naturaleza.
  • En la mujer, las variaciones hormonales asociadas a los ciclos menstruales, que conllevan generalmente la aparición de granos unos días antes de la regla. Así mismo, los trastornos hormonales ocasionados por el embarazo también pueden acompañarse de accesos de acné.
  • El uso repetido de cosméticos inadecuados, especialmente productos grasos y oclusivos como algunos fondos de maquillaje.
  • La ingesta de algunos medicamentos.
  • Una contracepción inadecuada.
  • Predisposiciones genéticas.
  • El estrés.
  • La contaminación.
  • Con menor frecuencia, un trastorno del funcionamiento de los ovarios o de las glándulas suprarrenales.

El acné del adulto tiende a desaparecer espontáneamente en las mujeres durante la menopausia.


Los tratamientos dermocosméticos en primer plano


Más leve que el del adolescente y sobre una epidermis menos resistente a los tratamientos agresivos, el acné del adulto debe tratarse de forma más localizada y respetuosa con la sensibilidad de la piel. A menudo, la adopción de una higiene irreprochable y el uso regular de productos dermocosméticos específicos bastan para obtener una clara mejoría:
 
  • Limpie la piel por la mañana y por la noche con un producto de higiene suave sin jabón.
  • Aplique cada mañana un producto hidratante reparador para nutrir y calmar la piel, y cada noche un tratamiento contra las imperfecciones.
  • Desmaquíllese perfectamente cada noche antes de acostarse.
  • Utilice solamente productos de higiene y de cuidado específicamente formulados para pieles con tendencia acnéica.
  • Si se maquilla, seleccione únicamente productos no comedogénicos, no grasos y, si es posible, adaptados a las pieles con tendencia acnéica.
 

Y en caso de acné persistente…


Si estas medidas no bastan para acabar con el acné, consulte con su dermatólogo. Le prescribirá un tratamiento adaptado a su edad y tipo de piel, que podrá incluir:
 
  • Cuidados locales, para aplicar en las zonas afectadas: cremas o lociones antiinflamatorias, antibióticas o retinoides.
  • Y/o un tratamiento oral, formado por antibióticos, derivados del zinc, isotretinoína o incluso tratamientos hormonales como algunos anticonceptivos.

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