Manchas oscuras y envejecimiento

La aparición de pequeñas manchas oscuras en las manos, el rostro o el escote forma parte de los primeros signos del envejecimiento de la piel: la epidermis, cansada, ya no logra responder correctamente a las agresiones del sol.

Modificado el 16/07/2012
A partir de los 40 años, muchas personas sufren la aparición de pequeñas manchas oscuras sin relieve sobre la piel, que se concentran generalmente en el dorso de las manos, los antebrazos, el rostro y el escote, y cuyo número tiende a aumentar con el tiempo. El tamaño  de estas manchas puede ir desde menos de un milímetro hasta varios centímetros, y su color del marrón claro al marrón oscuro.

Denominados "léntigos seniles" o manchas de envejecimiento, estas máculas son extremadamente frecuentes, tanto en hombres como en mujeres: después de los 70 años, el 90 % de las personas de piel blanca las padecen. Aunque su aspecto a veces es comparable con las pecas, no tienen nada que ver.


El origen de los léntigos


Situados en las partes del cuerpo más expuestas, los léntigos se deben principalmente al sol.

Las pieles jóvenes reaccionan a la exposición solar produciendo de manera uniforme melanina, un pigmento marrón protector responsable del bronceado. No obstante, con el paso del tiempo y de las exposiciones, los melanocitos (células que producen la melanina) se degradan y su actividad se vuelve anárquica en algunas zonas de la piel: la melanina es secretada en exceso y se acumula en la epidermis, formando pequeñas manchas oscuras. Así, la aparición de léntigos es signo de que el capital solar se ha agotado: la piel ya no es capaz de protegerse eficazmente contra los efectos nefastos de los rayos ultravioleta. Es uno de los primeros signos del envejecimiento de la piel.Las personas que se exponen más al sol son, obviamente, las más propensas a padecer este tipo de manchas . Además, con cada nueva exposición, los léntigos se oscurecen más que el resto de la piel, acentuando aún más el contraste y el perjuicio estético. Para evitar la multiplicación excesiva de los léntigos, la prevención es primordial: durante toda la vida, es necesario limitar la exposición al sol y utilizar cremas con un alto índice de protección, especialmente durante los meses de verano.


Recuperar una tez uniforme


Los léntigos son benignos y no es necesario eliminarlos. Sin embargo, forman parte de los signos de la edad y, generalmente, se consideran antiestéticos: por lo tanto, son muchas las personas que desean hacerlos desaparecer.

Si desea deshacerse de ellos o si una mancha cambia de aspecto o adquiere relieve, consulte con el dermatólogo. Se asegurará de que efectivamente se trata de léntigos y podrá proponerle varias soluciones para atenuarlos: cremas despigmentantes, crioterapia con nitrógeno líquido, láser, luz pulsada, peeling, etc. Estos tratamientos son eficaces, pero es indispensable utilizar a continuación una protección solar sistemática para evitar reincidencias.

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