Una vida sana para una piel bonita

Para conservar el resplandor de la piel y retrasar los signos del envejecimiento, ¡no hay nada como una vida sana y sin excesos! De hecho, además de los cuidados diarios y de la elección de los cosméticos, los hábitos de vida son un factor determinante para la belleza de la piel.

Modificado el 16/07/2012

El sol: consumir con moderación


¿Qué mejor que un rayo de sol para ponerse de buen humor? Bueno para el estado de ánimo, el sol también es un aliado para la salud: permite al organismo secretar vitamina D, indispensable especialmente para la solidez de los huesos. Sin embargo, si nos exponemos sin la protección adecuada, también puede resultar muy peligroso para la piel. Efectivamente, sus rayos provocan la síntesis de los radicales libres que oxidan las células sanas y aceleran su envejecimiento. Esto deriva en la aparición de arrugas precoces, flaccidez, manchas e incluso cáncer de piel, etc. Para disfrutar del sol sin ponerse en peligro, acostúmbrese a no exponerse en las horas más calurosas (entre las 12:00 y las 16:00 h) y utilice siempre una protección solar adaptada a su tipo de piel y a la temporada.


Tabaco y alcohol: ¡cuidado con la tez gris!


Arrugas precoces, tez grisácea y piel seca: estas son las consecuencias para la piel cuando existe un consumo regular de alcohol y tabaco. De hecho, estas sustancias son las causantes de una producción excesiva de moléculas destructoras, los famosos radicales libres. Diga adiós a las malas costumbres: recuperará de inmediato una mejor salud general así como un cutis más resplandeciente.


Dieta para una piel bonita


La alimentación desempeña un papel determinante en la calidad de la piel: una dieta equilibrada y variada le ofrece todos los nutrientes que necesita. Consuma frutas y hortalizas, rebosantes de vitaminas y minerales, pescados grasos ricos en omega 3 y alimentos repletos de antioxidantes como frutas rojas, tomates, frutos secos, semillas de lino, etc. No olvide beber mucho durante todo el día (agua, infusiones o té verde) para hidratar la piel en profundidad y conservar su elasticidad.


Una piel de melocotón al despertar


Los efectos del sueño sobre la piel son evidentes: después de una noche reparadora, la tez está lisa y luminosa, mientras que una noche en vela endurece las facciones y acentúa las ojeras. A largo plazo, la falta de sueño tiene efectos devastadores sobre la piel, dado que altera la regeneración celular que tiene lugar durante la noche. Para conservar durante mucho tiempo una piel joven y fresca, duerma como mínimo entre 7 y 8 horas cada noche.


Los beneficios del deporte


Nadie duda de los beneficios de la actividad física para el organismo pero, ¿sabía que también contribuye a tener  una piel bonita? La práctica del deporte aumenta la oxigenación de los tejidos, lo cual estimula la producción de colágeno por la dermis y contribuye a la tonicidad de la piel. Además, el esfuerzo mejora la microcirculación y ayuda a eliminar toxinas, por lo que un aspecto saludable está garantizado.

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