El maquillaje de las pieles

Contrariamente a lo que se cree, es totalmente posible maquillarse cuando se tiene acné, siempre y cuando se utilicen los productos adecuados. Bien elegido y bien utilizado, el maquillaje puede incluso convertirse en un gran aliado para ocultar las imperfecciones.

Modificado el 16/10/2012

Maquillarse sin multiplicar los granos…


Primera regla de oro para las pieles con tendencia acnéica: escoger solamente productos de maquillaje no comedogénicos y no grasos (oil free), como los que encontramos en la farmacia. Estos cosméticos dejan respirar la piel, no obstruyen los poros y no favorecen la aparición de nuevas imperfecciones. Para mayor seguridad, algunos están incluso específicamente diseñados para las pieles con acné. Abra bien los ojos al realizar sus compras de productos belleza y no se deje tentar por productos seductores pero inadaptados.

Segunda regla: mantener una higiene rigurosa. Cada noche, desmaquíllese perfectamente hasta eliminar cualquier resto de maquillaje y, a continuación, lávese la cara con un producto adaptado como, por ejemplo, la Crema Lavante Boréade de Noviderm. Por último, aplique un tratamiento hidratante (por ejemplo, la Emulsión Correctora Anti-Imperfecciones Boréade) que actuará durante toda la noche. Por la mañana, antes de maquillarse, proceda con una nueva limpieza para eliminar el exceso de sebo de la noche e hidrate la cara, a ser posible con un producto matificante como la Emulsión Seborreguladora Matificante Boréade: limpia, suave y tersa, la piel estará lista para maquillarse.


Los "trucos de camuflaje" para las pieles con acné


En lo que a maquillaje se refiere, el gran desafío de las pieles acnéicas es recuperar una apariencia lisa y homogénea. Para ello, empiece disimulando las imperfecciones con un stick corrector verde, que oculta eficazmente las rojeces. Tome una pequeña cantidad de corrector con la punta de los dedos (perfectamente limpia) y aplíquela dando ligeros toques sobre cada imperfección. Si también tiene ojeras, disimúlelas con un corrector amarillo o beige, más adaptado para las zonas violáceas.

Aplique a continuación, con la yema de los dedos, un fondo de maquillaje fluido del mismo color que su piel, sin insistir demasiado, para evitar el efecto máscara. Renuncie a los fondos de maquillaje compactos que se aplican con una esponja: las bacterias se acumulan en ésta y podría contaminar la piel. Para terminar, puede fijar el maquillaje y matificar el cutis con un polvo mineral aplicado ligeramente con una brocha gruesa, la cual limpiará regularmente con agua y jabón.

Para los ojos y la boca, evite los colores intensos y agresivos (violeta, verde, azul, rosa intenso…) que destacarían las rojeces de los granos. Opte por colores suaves (marrón, caqui o topo para los ojos, beige o rosa suave para los labios) para un  maquillaje ligero y natural. Por último, abandone las texturas grasas y los efectos brillantes o gloss y apueste por polvos mate para los ojos y pintalabios mate o satinados, mucho más favorecedores para las pieles grasas.

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